miércoles, 4 de noviembre de 2009
Stannum_Refinamiento del estaño
Durante un tiempo me quede en un bloque de viviendas, observando lo que ocurría.
Estaba allí cuando el edificio se incendió.
Él estaba mirando como ardía.
Había tratado de vivir entre ellos, de pensar como ellos. Se había instalado en una habitación en el sótano, esperando que la desolación que producía se quedase lejos aquella vez. Pero lo cierto es que aquella maldición seguía a su lado.
El edificio en poco tiempo se convirtió en un lugar decrépito al borde del derribo. Sus inquilinos se volvieron irritables y las peleas entre ellos eran algo frecuente. Los animales domésticos murieron o escaparon, hasta que solo quedarón las ratas viviendo entre los hombres.
Estaba frente al edificio en llamas cuando los mismos causantes del incendio le señalaron como culpable. Podía oler la gasolina en sus manos, aunque nadie parecía darse cuenta. Toda la multitud y la policía estaban centrados en él. Su culpable. Dijera lo que dijera, ante sus ojos, él, había producido aquel incendio.
Se fue lo más rápido que pudo.
La siguiente vez que lo vi, me contó que no volvería a negar lo que era frente a nadie. No volvería a tener miedo a la desesperación, la desolación o el tormento.
No podía evitar algo que era su propia naturaleza.
Si los hombres lo provocaban, dejaría fluir libremente lo que de verdad era.
Hacer esto es seguir el refinamiento del estaño.
A las personas que aceptan su maldición se les llama Las furias.
Brandon.
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