domingo, 8 de noviembre de 2009
Cobalus_refinamiento del cobalto
Una vez conocí a un hombre al que le gustaba mirar.
Trabajaba en un viejo motel, limpiando las habitaciones. Pero no podía dejar de observar lo que ocurría en el interior de cada una de ellas.
Estaba hipnotizado por los movimientos de las prostitutas que acudían con sus clientes. El modo en que movían sus labios, como miraban con indiferencia y como se agarraban con firmeza frente a cada envite.
Le gustaba observar como terminaba todo. El hombre vistiéndose. Dejando el dinero encima de la mesilla y ellas , todavía desnudas, con sus brazos tratando de cubrir su cuerpo desnudo, con la mirada perdida más allá de los billetes.
Estaba obsesionado con esos ojos. Con lo que veía en ese momento determinado. Una mirada que siempre se mantenía mientras ellas se ponían las medias, abrochaban su sujetador y se deslizaban una vez más en su vestido.
Todos aquellos que se interesan por las imperfecciones de las personas y sus errores más intimos para descubrir su verdadera naturaleza se dice que siguen el refinamiento del cobalto.
Yo les llamo Catharsicos.
Brandon.
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