miércoles, 4 de noviembre de 2009

Aes_Refinamiento del bronce















Una vez hable con un hombre y una mujer de vuestra condición, que iban siempre juntos. Me contarón algo que les ocurrió recientemente y que explicaba perfectamente su modo de ver el largo viaje que nos espera a todos.

Se habían ruzado con un hombre con una vieja guitarra, sentado en unas escaleras pidiendo limosnas. Cantaba una vieja canción en la que decía que era una roca y también que era una isla. Nadie parecía escucharle, ni hacerle caso, pero ellos se quedaron un rato.

Finalmente se decidieron a hablar con él y preguntarle como era posible que un hombre fuera una roca y fuera una isla. Él les contó que era un modo figurado de hablar. Simplemente trataba de decir que al igual que una isla en mitad del mar, el hombre podía estar solo y separado de todo, sin nada a su alrededor.

Finalmente les dijo que si se habían parado a escucharle es porque ellos también se sentían así.

No le respondieron y se fueron.

Luego me contaron que no era lo mismo. No era él o ella, eran ellos. Ellos estaban juntos. Quizá fueran una isla, aislada de todo, pero eran dos y quizá hubiera más como ellos que rompiesen ese número y lo hicieran aumentar.

Desde aquel momento buscan a otros como ellos y todo aquel que sigue este mismo camino se dice que sigue el refinamiento del bronce.

Los llamo centinelas.

Brandon.

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